El organigrama de un departamento financiero

En una empresa son muchas las funciones que se realizan desde el departamento financiero. No se trata sólo de controlar el presupuesto y realizar los pagos. También hay que mantener las líneas de crédito con los bancos con los que se trabaje, estudiar posibles inversiones, pagar los impuestos y comprobar si se pueden reducir, etcétera.

En muchas ocasiones varias de estas funciones recaen sobre una misma persona. Pero para empresas de gran tamaño y con unos volúmenes presupuestarios muy altos, se pueden dividir en diversos cargos. Por debajo del director financiero (CFO o finance manager) podemos encontrar varios puestos:

Está el tesorero, que es el responsable de realizar los pagos. El asesor fiscal, que es el encargado de optimizar la estructura de gastos para pagar menos impuestos y de aconsejar sobre las consecuencias impositivas de las decisiones directivas. Encontramos también auditores internos,  que analizan los procesos de la empresa para mejorarlos y ahorrar costes; analistas y gestores de riesgos, encargados de reducir el impacto de situaciones desfavorables, previéndolas y simulándolas; y los controllers.

Éstos son los que controlan directamente el presupuesto y los costes, y pueden estar especializados en tareas concretas. Por ejemplo, en mantener abiertas las líneas de financiación a través de un plan de créditos adecuado, en la gestión de nóminas o en llevar las cuentas de un cliente determinado.

Todo esto porque, aunque en una empresa lo más importante son las personas, lo segundo más importante es el dinero. Y alguien tiene que controlarlo. Y, si es posible, aumentar su cantidad.